Este fin de semana de puente de reyes fue posible evidenciar que en muchos lugares del país en especial en Santander las medidas de restricción de la movilidad y toques de queda no tuvieron la suficiente socialización, lo que generó una gran incertidumbre para los turistas que, frente a la desinformación, falta de claridad y una total desarticulación prefirieron viajar a otros destinos, aplazar su viaje o peor aún cancelarlo.

Esta incertidumbre no le hace bien a la reactivación económica y por el contrario al sector turismo le desencadenó una ola de cancelaciones en uno de los fines de semana más importante para el sector y en el cual los empresarios tenían sus esperanzas para aliviar de alguna manera las pérdidas del 2020.

A este respecto, es importante reconocer el trabajo de algunos gobiernos locales que hacen lo posible por escuchar a los diferentes sectores económicos y tener un equilibrio entre salud pública, protección del empleo y reactivación de sus economías duramente golpeadas por el COVID-19.

Para futuras oportunidades y ante la posibilidad de que la epidemia se extienda en el tiempo, el Gobierno Nacional tiene que tomar el liderazgo para coordinar las decisiones autónomas de cierres localizados a manos de los entes territoriales para evitar resultados catastróficos para los sectores económicos y principalmente para el turismo.

Se tienen que establecer mesas de trabajo en los diferentes corredores turísticos del país que permitan trabajar bajo una agenda transversal, articulada y concertada, teniendo como base una estrategia de reactivación sostenible que incluya medidas cooperadas entre entes territoriales y actores públicos y privados en temas tan sensibles como restricción a la movilidad y toques de queda.  

Estas medidas se tienen que tomar de forma inmediata y de esta manera evitar decisiones desarticuladas para la próxima temporada de vacaciones de semana santa. Es imperativo fortalecer el diálogo y la coordinación para impedir que las medidas traigan efectos no deseados que terminen por enterrar un sector que, aunque es resiliente está en cuidados intensivos.

Finalmente, aprovechemos este puente festivo de cuarentena para pedir a los reyes magos la voluntad y el compromiso de todos los actores públicos y privados para fortalecer la cooperación, coordinación y responsabilidad colectiva, con el fin no sólo de hacer frente a los desafíos sanitarios y socioeconómicos del COVID-19, sino de construir un turismo más competitivo, sostenible y resiliente.